viernes, 14 de octubre de 2011

Veinte manos son mejores que una y media

Cada vez que la gente me pregunta cuántos hermanos tengo, yo suelo decir di una cantidad exagerada, sumale cinco y ese es el número de hermanos que tengo. En cuanto descubren que tengo diez hermanos suelen decir cosas como, tus papás no tenían tele, regálales una caja de preservativos, no han oído hablar sobre la sobrepoblación y una infinidad de cosas más.

Pero el día de hoy mientras estaba tirada en el piso con la rodilla lastimada y sin poderme levantar, en una casa completamente vacía. En lo único que pude pensar fue en lo ilógico que suenan los razonamientos de estas personas en situaciones como estas.

Si hoy, yo hubiera estado en casa. Hubiera habido alguien quien que me ayudará a levantarme, pero si esa persona tuviera que haberse ido por sus compromisos, estoy segura que hubiera habido alguien más que me ayudará a subir las escaleras y si esa persona también se hubiera ido, no tendría de que preocuparme porque hubiera habido alguien  más que me ayudara a desayunar e ir al doctor y si además esa persona  se hubiera ido, habría alguna otra amable y linda persona quien  me ayudará acostarme en mi cama, acomodarme la almohada y llevarme la comida. Pero como si no fuera suficiente, el día de hoy  hubiera sido un día lleno de besos, abrazos, cosquillas, chistes y miles de sonrisas.

Es por ello que durante los veinte minutos que estuve esperando agarrar fuerzas para levantarme del piso, en lo único que pensé es en lo grandioso y bello que es tener tantos y tantos hermanos y en lo mucho que extraño estar en esa casa con sobrepoblación.



Nota: Gracias a toda mi familia de Guanajuato que me cuidó y atendió. En especial a Leal, Car, Ramiro, Ramón, Chema, Manuel, Luis, Malors e Isra.